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La prensa nació para incomodar al poder, no para acompañarlo

  • hace 3 días
  • 5 Min. de lectura
La prensa nació para  incomodar al poder, no para acompañarlo

He escrito y borrado esta columna varias veces por consejos sabios de quienes están dentro de instituciones que me advierten de las represalias que se pueden tomar, si a los altos mandos a quienes llegue este escrito, no les gusta lo que leen aquí, pero educadamente y con todo el amor del mundo, como siempre se hace en este medio, dire que "me importa un carajo" y esta frase no va dirigida únicamente por quien escribe este texto, sino por todo un equipo que con certeza de lo que aquí se narra, tiene la plena seguridad de que destaca por su trabajo y que en múltipes ocasiones ha dicho sin temor, lo que nadie se atreve a decir, por miedo a que le quiten una pauta o porque de pronto "x" o "y" se enoja.


¿En qué momento el llamado "cuarto poder" empezó a pedir permiso para existir? Parece que en este rincón del país, el departamento más pequeño de Colombia, pero con los egos más inflados, la prensa olvidó que su función no es decorar despachos, sino prender antorchas en medio del fango.


Para los que no conocen cómo se navega en estas aguas turbias les cuento, aquí la Gobernación y la Alcaldía viven en una guerra de trincheras desde tiempos inmemoriales. Pero en esa batalla, la carnada es dulce, tiene nombre propio y es apetecida por todos, la pauta. Esa bendita pauta que muchos persiguen como el Santo Grial y que solo unos pocos, los que se cuentan con los dedos de la mano, consiguen sin necesidad de "bajarse los pantalones" ante el mandatario de turno. La falta de carácter tiene a la prensa jodida. Y ojo, que después hablaremos de esas "eminencias" del periodismo que posan de pulcros pero llevan décadas acosando mujeres desde la impunidad de su cargo.



Volvamos al tema, hoy, el periodismo local parece un intercambio de favores, si cobras allá, callas acá. Pero la cosa escaló. Ya no solo son los dos edificios; ahora cualquier entidad pública o privada exige que sus líderes salgan "bonitos" en la foto. Porque si no, "¡Dios mío, qué problema!". Y no se trata de meterse con la vida personal, a menos que, como dice nuestra directora, "den papaya", se trata de tener el carácter de publicar una historia sin miedo a que el funcionario de turno haga un berrinche mediático, como cierto alcalde que ya tiene por costumbre agarrarse con este medio, pero nos divierte mucho.


¿A qué viene todo esto?


La incomodidad es nuestra mejor métrica. Hace poco, minutos antes de una entrevista, nos dijeron: "¿Para qué medio es? Porque tenemos orden de no hablar para 21N" . Y descubrimos que el motivo es un artículo con fuentes verídicas donde pusimos el dedo en la llaga sobre un alto mando. Pero que quede muy claro que a nosotros no nos silencia una orden de oficina.


Señoras y señores, lo reiteramos: "LA PRENSA NACIÓ PARA INCOMODAR AL PODER, NO PARA ACOMPAÑARLO". El poder del periodismo no está pintado en la pared. Vinimos a ser irreverentes, disruptivos y a denunciar lo que otros se limitan a susurrar en los pasillos. Si quieren un comité de aplausos, contraten una claque; si quieren la verdad, lean a los que no tenemos miedo de que el poderoso se enoje. Aquí no repetimos comunicados como loros; aquí abrimos ojos, aunque a muchos les arda la luz.


No mencionaremos nombres, instituciones o cargos puntuales, pero si estamos seguros que esto llegará a los ojos de quien se siente lastimado y ofendido por nuestras publicaciones, pero citando la frase de Steve Jobs "La única manera de hacer un gran trabajo es amar lo que haces" le diremos a todos los que se han sentido aludidos, que cuando alguien hace muy bien su trabajo, los hechos confirmarán o desmentirán los rumores, y si ustedes señores funcionarios aman lo que hacen, asumimos que lo están haciendo de forma óptima y adecuada.



Y me imagino que las llamadas para preguntar de quién se habla en este texto, no se harán esperar, pero queremos resaltar momentos importantes de algunos de los protagonistas de nuestras historias, mismas que han permitido agilizar procesos, visibilizar injusticias e incluso salvar vidas, como la del perro amenazado de muerte por robar gallinas, que fue adoptado y ahora goza de una vida feliz lejos del crimen de galpón.


Aquí enlistamos a los más sonados en 21N:

  • Juan Miguel Galvis (Gobernador del Quindío): Un hombre que, pese a las críticas, mantiene el respeto en el trato, aunque su equipo de comunicaciones sufra de "urticaria" cada vez que mostramos lo que no está funcionando en el departamento.

  • James Padilla (Alcalde de Armenia): Señalado desde el minuto uno, pero siempre con una sonrisa y ese gesto de preocupación que atiende el llamado cuando la ciudad quema, aunque el tema de habitantes de calle siga siendo su talón de Aquiles.

  • Sebastián Ramos (Alcalde de Calarcá): Nuestro "desestresante" oficial. Vive en un tire y afloje constante; responde con efusividad en redes, pero cuando le toca la entrevista cara a cara, respira hondo y se pone rojo, aunque, hay que reconocerlo, siempre responde con altura.

  • César Augusto Pareja ("Toto"): El protagonista de nuestros contenidos más virales. Un hombre que siempre tiene una sonrisa y un saludo cálido, sin importar cuántas veces su nombre haya pasado por nuestra mesa de redacción.


Aquí la prensa no vino a hacer mandados


Nuestra línea editorial es una frontera infranqueable. En 21N no se trabaja para un bando ni para el otro. Tener pauta con nosotros significa visibilizar su gestión, no comprar un lavadero de imagen. La amistad es una cosa y el profesionalismo es otra. Si un miembro de este equipo, sea editor, diseñador o periodista, es amigo de un funcionario, eso no inclina la balanza de lo que se publica. Aquí las notas no tienen precio y la "campaña negra" no tiene espacio. Como dice el eslogan de nuestro programa más querido, nosotros publicamos "Sin manipulación, sin restricción, sin miedo y sin censura".


Nos despedimos con la lucidez del periodista y novelista George Orwell, en su reconocida frase que reza «Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas».


Esto con el motivo concreto de recordarles la frase que más escuchan de nosotros, en sus despachos mandan ustedes, pero en nuestra redacción mandamos nosotros y por supuesto recordando que, si nuestra labor como prensa les incomoda, no es necesario que pierdan el tiempo cerrando puertas; mejor demuestren con resultados que estamos equivocados. Si creen que el silencio es una opción, es porque no nos conocen, NO TENEMOS MIEDO.


Con amor, el equipo de 21N Informativo.





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